"Quisiera volverme hiedra/ y subir por las paredes/ y entrar en tu habitación/ por ver el dormir que tienes..." No creo que sea la que cante doña Magdalena, aunque se suba por las paredes. El cante lo da en el cumplimiento de las tareas propias de la responsabilidad que se supone que tiene la persona que ostenta el cargo que ella ostenta. En cuanto les das un mínimo clavo ardiendo al que asirse, los secuaces del señor Blanco se acogen a la cuarta enmienda y ponen a caer de un burro a quien no piensa como ellos, aunque sea por una cosa tan nimia como el acento de la señora Álvarez. Acento tiene, ¿a qué negarlo? A mí, los andaluces me parecen gentes que manejan bien el castellano, que tienen su acento y que lo emplean -la mayor parte de las veces- con gracia y con soltura. Cuando no se dan esas circunstancias afloran los conocidos "malajes" que resultan desagradables en cuanto hablan. Si, a mayor abundamiento, la señora Álvarez no da una a derechas en su gestión y pretende que sea Don Pelayo el culpable de lo que ella hace mal, apañados estamos.
Una de las cosas que más me sorprenden de toda esta historia es la muletilla de la ministra diciendo que "mientras ella tenga la confianza del presidente..." Eso más parece propio de un recomendado, de un valido, que de un cargo público y altísimo en un democrático estado de derecho. Tal parece que la voluntad del señor presidente es omnímoda y puede mantener impunemente a un inútil en un cargo público. Con menos de la mitad de meteduras de pata que ha perpetrado la señora ministra habría materia suficiente para deducir que el cargo le viene grande. Los malvados dicen que el señor Chaves se la quitó de encima y se la endosó al señor Rodríguez Zapatero en un lote averiado en el que se incluyó a la anterior ministra de Cultura, la frustada actriz y polémica legisladora, señora Calvo. Lo de polémica lo digo porque fue la principal impulsora de la ley antipiratería que ha conducido al expolio que la SGAE hace en nuestros bolsillos.
Ésa es otra que tal baila. No sé por qué no se me sigue pagando por cada una de las cosas que hice durante mi vida anterior, ni qué razones hay para no pagar peaje a los romanos por el puente de Mérida, por ejemplo. Si seguimos el argumento de los artistas... hasta el fin del mundo pagando a los "creadores". ¿Acaso pagan ellos por usar un instrumento al que lo inventó? ¿Hay un impuesto para que paguen a los herederos de Nebrija?
Bueno, no son más que ganas de incordiar un ratito, pero entiendo que es injusto que tengamos que pagar un impuesto por cada uno de los CD que compremos, los empleemos para lo que los empleemos. Búsquense los artistas otro modo de ganarse el sustento porque ése que ha capitaneado la SGAE es injusto e impopular. Y los artistas viven del pueblo, no de la voluntad del señor presidente.
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