Una página en la que quepa todo, incluso la discrepancia, siempre que se escriba con sentido del humor y dentro de los límites de la buena educación.
Inicio > Historias > Como un cuento
> Como un cuento <

>Recuerdo cuando llegó el sujeto, me puso delante una hoja de firmas y casi conminándome me dijo: - Firma. No reaccioné de inmediato porque en aquel momento iba presuroso de un lado a otro intentando entender lo que estaba pasando. Eran los tiempos de la transicin y el lugar un pasillo de la Universidad Politécnica de Valencia. Eran los tiempos en los que la gente, en medio del desbarajuste de dar agua mientras se arreglaban las cañerías, salía a la calle a gritar: - Llibertat, amnistía y Estatut de Autonomía!, que la gente ha sido siempre muy de ir de poetas por la vida.
Lo que me plantaba ante de los ojos el mamífero en cuestión era una petición para, según su expresión, que no nos administrara Madrid nuestro dinero. Y yo firmé con el atolondramiento propio del momento y de la falta de reflexión. Poco después me dí cuenta del error que había cometido, pero ya estaba allí mi firma que luego no sirvió para que se administrara el dinero de Valencia en Valencia, sino para crear un engendro que se llamó poco después Comunitat Valenciana y que sirvió, sobre todo, para multiplicar los altos cargos, funcionarios y otros sangradores de la Administración sin que las cosas mejoraran con respecto al tiempo en que los dineros de Valencia se administraban desde Madrid. Eso sí; se empezaron a rotular calles en valenciano, los valencianoparlantes sacaron pecho, empezó a introducirse la influencia catalana en la nueva comunidad y, si nos descuidamos nos cuelan una inmersión lingüística hasta a los que nunca habíamos sido valenciano parlantes.
Después llegó el resto de calamidades y despropósitos; el aprobar el mitjá era mérito superior al Doctorado, era imprescindible hablar y escribir valenciano para acceder a los puestos de enseñanza y se abría el período de en el blau o sense el blau, de la discusión acerca de si el valenciano era catalán (?) y de la búsqueda de una identidad que, como todas las identidades de todas las autonomías en las que se ha destrozado España, estaba más en lo adquirido que en lo esencial.
Faltaba el tontolaba de turno que se tomara en serio lo de las autonomías y empezara a creer en un estado federal de lo que, por dimensión territorial, no es más que un pequeño estado entre los grandes del mundo. Así es que se dedicó -el tontolaba, claro- a atomizar lo pequeño y a querer mucho a todos... menos a los que no comulgaran con sus ideas. Curiosamente, las ideas del tontolaba fueron creídas por muchos, incluso por aquéllos a los que perjudicaban seriamente en su vivir diario pero, atolondrados como yo cuando firmé la petición de autonomía, siguieron y siguen votándole.
Así, no es de extrañar que ahora, cuando varias regiones reclaman agua para poder crear más riqueza para todos haya quien diga que nones a según qué trasvases. Para borrarse del censo, oiga.
¡Ah!, se me olvidaba; si vuelvo a ver al mamón que me puso delante el papel le escupo en la cara, que bastante vara me estoy dando yo desde entonces.

2008-04-23, 17:58 | 0 comentarios

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://rimero.blogalia.com//trackbacks/56981

Comentarios

Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 38.103.63.17 (ffb3a31d45)
Comentario


Cosas viejas
<Julio 2008
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      

Documentos

Categoras

Blogalia

Blogalia

Rigel