Pues ya está claro lo que ha conseguido ETA. Cuando en mi anterior entrada exponía mis ganas de no volver a intervenir hasta el lunes, hacía una salvedad. Y se ha venido a dar la circunstancia que esperaba que no ocurriese. Más bien, lo que esperaba, era alguna payasada de última hora, pero lo que ha habido ha sido un asesinato y eso es muy grave.
La sangre antes de las elecciones no puede ser una constante de nuestro Estado de Derecho. Y lo viene siendo, gracias a la ineptitud en este campo de los que nos gobiernan, sean los que fueren. Ahora todo son declaraciones grandilocuentes y ganas de "acabar con ETA", pero los que han perdido algo han sido la víctima y los que le querían. Los que quedamos acamparemos, como se dice en mi pueblo.
Suena ya a retórica hueca la cháchara de los que condenan el atentado y sobre todo la de "
el señor Presidente en funciones" que habría de cantar la palinodia de su fracaso y la estupidez de sus planteamientos. Lo malo es que todo se contagia y ya he escuchado a alguien con alta representación en el PP decir que
"diálogo sí, negociación no". Confieso que me defrauda quien eso dice; para mi entender, diálogo sólo para escuchar que ETA proclama su rendición y su disolución, confiesa donde están sus armas y entrega a sus dirigentes para que sean juzgados por los Tribunales de Justicia Españoles. Ni una sola concesión a la misericordia, exactamente la misma que han tenido con sus asesinados.
No hemos de olvidar que estas elecciones también van a estar manchadas con la sangre de un inocente. Por el momento, ETA ha conseguido que se suspendan los actos del último día de campaña. Reflexionemos:
¿Qué pasará si mañana u hoy hay otro asesinato? El señor Pérez Rubalcaba está harto de ponerse el apósito antes que la herida diciendo que ETA puede matar en cualquier momento; ¿qué pasa si ponen hoy otro muerto a pesar de la seguridad del Estado? Si ayer se suspendieron los actos, ¿se suspende hoy el día de reflexión?. Si el asesinato se produce mañana, ¿se suspenden las elecciones? ¿se aplazan?, ¿hasta cuándo vamos a consentir que ETA o los islamistas o los asesinos que sean nos hagan marcar el paso?
Todas las fuerzas políticas reunidas urgentemente han acordado, con la oposición del PP, que se sigue dando al Gobierno la posibilidad de negociar con ETA. A mí, eso me parece un escándalo. Han dado una patada más en la débil estructura que sustentaba mi confianza en la democracia. ¿La excusa? que no era el momento de tomar una decisión así. Estoy convencido de que, de no ganar el PP las elecciones, la puerta abierta para considerar a la banda terrorista un interlocutor político válido, se abrirá aún más. Y los políticos, si esto se produce, nos demostrarán otra vez, que en España se pueden conseguir beneficios empleando como argumento lo de "
los puños y las pistolas". ¿Les suena la frase?
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