Hay un personaje que participa en el circo éste de la campaña electoral que, en lugar de exponer ideas y de razonar con el adversario se dedica a decir con su actitud y con sus palabras "Yo", "Yo", "Yo"... como si él fuera lo único importante.
Tanto se lo han hecho creer al mamífero en cuestión que incluso gente seria se dedica a dar patadas al idioma con sus terminaciones en "z" allí donde ha de haber una "d".
Lo que me parece mal de todo ésto es que la gente entra al trapo de esas tonterías y decide su voto por la simpatía del candidato, por sus ojitos azules, por su cara de honesto o porque lleva barba. Además de reformar lo de que puedan gobernar "de facto" los que no han recibido más que un mínimo porcentaje de votos, habría que hacer tabla rasa con todo lo que se ha legislado en materia de educación, empezando por la básica. Que el Estado se dedique a almacenar nenes en guarderías, porque hemos hecho una sociedad en la que los dos progenitores tienen que trabajar, pase; pero tener establecimientos en los que no se consigue ni con agua caliente que los nenes aprendan a leer, a escribir y a contar, no es de recibo.
Es posible que a los gobiernos les convenga más una masa adocenada que una ciudadanía crítica, seria - aunque alegre - y con la formación suficiente como para decidir cuándo la información que recibe es sectaria, tendenciosa, desmesurada o neutra, equilibrada y exacta.
Nos cantaría otro gallo con gente preparada, con una sociedad que premiara el esfuerzo. El Presidente en funciones dijo el otro día que
..."proporcionaría a todos igualdad de oportunidades, pero que no podía garantizar el éxito de cada uno; aunque a los que no llegaran, el papá Estado no les dejaría en la estacada..." , más o menos; la cita no es exacta. Si se analiza la frase se advierten la tendencia y la ausencia de pensamiento crítico del emisor de la misma. No todos los actores van a llegar a obtener un Oscar, por supuesto. No todo el mundo podrá ser ingeniero, ni por supuesto Presidente de Gobierno, que para eso hay que tener... otras cosas. La mayor parte de la gente alcanzará el éxito siendo un ser humano decente cuyo trabajo permita que él y los suyos lleven una vida digna. Cada uno llegará a
su éxito mediante el esfuerzo personal, y eso hay que conseguirlo a toda costa, poniendo todo el empeño; con una actitud personal que permita desarrollar todas las aptitudes de cada uno de los sujetos. Y no prometiendo el subsidio, con el que muchos, más débiles, se conformarán y dejarán de poner su trabajo al servicio de la consecución de su propia felicidad. Que el Estado habrá de proveer por los que no puedan llegar es tan obvio, que el enunciado del egocéntrico al que me refiero no puede ser sino la oferta de un PER nacional, disfrazado, burdamente, de solidaridad.
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