Después de "lo" de María San Gil y "lo" de Dolores Nadal, me entero por la radio de que en Madrid han impedido que Rosa Díez pronunciara una conferencia en la Universidad Complutense.
Redacté mi entrada anterior en la creencia de que eran los "independentistas" sin más los que se manifestaban de manera tan odiosa; pero ahora habré de rectificar y, a pesar de que no me gusta la clasificación, habré de manifestar que todo parece indicar a "la izquierda", parece que extrema, como autora de los actos cobardes que comento. Además de "independentistas", algunos, "extremistas" todos y todos de izquierdas.
Parece mentira que sea quien se arroga el monopolio de la "progresía" descienda a ese nivel. Ya manifesté antes mi convencimiento de que hay quien alecciona a esas crías de alimaña y a esos -además de a los perpetradores de los hechos- habrá que culpar de los excesos de quines los han cometido.
Parece mentira que haya sido a tres mujeres, precisamente, a quienes han ido dirigidos los ataques de los bestias que no admiten la discusión y cuyo único argumento es la violencia verbal e incluso física.
Parece mentira que lo que debiera ser el lugar en el que todo saber tuviera su asiento se convierta por obra de unos energúmenos, en hogar de la intolerancia.
Supongo que en un debate uno a uno y dejando hablar a aquéllas a las que se les impidió hacerlo, los cafres -en su segunda acepción- no hubieran pasado del primer intercambio de ideas, porque, al parecer sólo tienen una: "Se hace lo que yo digo o rompo la baraja".
La diversidad de formas de pensar es inherente al ser humano y el diálogo dentro de lo que es permisible, es la única salida posible. ¿Para cuándo el rechazo de la mayor parte de la sociedad a quienes no sólo no lo propician, sino que lo impiden?
Comentaristas hay en televisión y en cadenas de radio que, ante la perspectiva de tener que enfrentarse a quienes apoyan con datos sus argumentos, optan por interrumpir contínuamente haciendo gala de su ignorancia, de su mala educación, de sus carencias. No se dan cuenta, en su cortedad, de que lo único que consiguen con esa actitud es aturdirse y aturdir a los que intentamos saber más bebiendo en las fuentes; tal parece que gritando, interrumpiendo, avasallando al contrario se consigue convencer. Yo creo que se equivocan y consiguen poner en su contra a los que, con una buena argumentación y aportando datos hubieran convencido para su causa.
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lio:
No creo que haya que temer por el futuro en el sentido de que vaya a aumentar la violencia contra la gente que intenta expresar sus ideas de manera civilizada.
Después del debate de ayer me reafirmo en mi idea de que el PP va a ganar las próximas elecciones. A pesar de que la mayor parte de los medios están en su contra, ellos sabrán por qué.