Ésa es la pregunta que hay que hacerse a estas alturas de la película de las elecciones. Cuando no faltan sino cuarenta y tantos días para el nueve de marzo, la cosa se pone en plan subasta y si Rajoy dice cinco, Rodríguez responde que él diez. Y viceversa.
Me he desayunado con la noticia de que si gana las elecciones el actual Presidente, nos va a regalar a cada uno de los españoles que pagamos impuestos 400 euros. Muchas gracias, señor Rodríguez, pero para que usted no vuelva a ¿gobernarnos? daría un servidor de usted 500 leuros sin chistar. O sea...
Pero, intentando ser objetivo, he de confesar el sonrojo que me causan las promesas económicas de unos y otros. Parece que hemos vuelto a los tiempos de Romero Robledo, cuando por un saco de harina se daba un voto. ¿Es que nos queda tan poca dignidad como para vender los derechos de primogenitura por un plato
, platito, de lentejas? Y ¿dónde está la fiabilidad de los políticos que prometen dar "lo que sea" a cambio de que les votemos? ¿Estamos en rebajas... de impuestos? ¿Se ha reducido todo a una pura cuestión mercantil? ¿Por qué, si les sobra el dinero como parece ser el caso, no han aflojado en impuestos antes de verse con tamaño superávit a cambio de consentir que los españoles de a pie pasemos apuros económicos? ¿De dónde han salido los dineros que ahora nos van a dar? ¿De sus bolsillos o de los nuestros? Entonces, ¿qué es lo que nos van a dar? ¿Lo que nos han esquilmado antes? ¿Puede considerarse que es buena administración la que consiente un Estado rico -tal parece ser
ahora- con una ciudadanía pobre?
Si tuviéramos dos dedos de conciencia ciudadana, nos plantaríamos frente a la panda de mediocres, abusones, garduñas, y raposas que nos gobiernan para buscar un ciudadano justo que, con otros semejantes nos gobernaran bien. Pero hemos caído en la partitocracia y en este sistema va a ser tan difícil encontrar a alguien de esas características como le resultó a Dios cuando decidió destruir Sodoma. ¿No habrá un solo Lot entre nosotros?
¶