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> VÍA VERDE I <

Es que hace demasiado tiempo y eso se nota. A pesar de que los sabios digan que no se olvida esto de montar en bicicleta. Pero a mí no me tienen que enseñar nada, se pierde la práctica y, además, estas bicis modernas son... incómodas por decirlo finamente. Te ponen el sillín allá arriba, como si pretendieran acercarte a Dios. Dicen que los ergonomistas, que hay gente p'a tó como decía El Guerra, han averiguado que es mejor que la pierna se estire completamente al pedalear. Pues si que el descubrimiento... nosotros, cuando ya no podíamos con la cuesta, levantábamos el culo del sillín y venga a darle, pero eran cuarenta años menos. Ahora, con lo de los cambios de marcha y los diseños por ordenador, nos quitamos el colesterol sudando como burros, corriendo como posesos, o en los gimnasios o jugando al pádel; eso sí, gastándonos un cerro de euros en equipos, chándales y complementos, que parece que con lo que nos gastamos suplimos lo que nos falta de aptitud para los juegos que se inventan. Y los inventan los ingleses, que hay que ver la maña que se dan. Con una pelotita, del tamaño que sea, y algún que otro cachivache para pegarle, se sacan de la manga un reglamento, una federación y... ahí están el golf, el tenis, el fútbol, el hockey. A ver quién los para. Luego, eso sí, viene la explotación del éxito y se lían a hacer ropa de marca, raquetas científicamente diseñadas, botas de fútbol que marcan goles solas...unos chorizos, ellos y los holandeses. ¿Habrá juego más divertido que el marro? Pues nada, como ellos no tuvieron nada que ver con su invención... al hoyo. En cambio, en cuanto sales a pasear un rato, es difícil no ver a adultos presuntamente responsables, embutidos en camisetas estrechas de sus ídolos de lo que sea y dejan de buen grado su identidad para trasvestirse de Raúl, Iniesta, Villa...Como ése que viene con la rubia. ¡No te jode...!, cachigordico y lleva la camiseta de Morientes. Claro que Dios los cría y ellos se juntan, que la rubia no tiene desperdicio. Ya puede andar, ya, que la tripa y las lorzas, como no vaya a Corporación Dermoestética...Y es fea con ganas..., con ganas de ser guapa, pero esas apreturas por arriba y por abajo y la cara de bollo no se quitan así como así. Una fortuna puede costarle la operación y seguro que queda mal y que no se encuentra ni con la cara que esperaba ni con el tipo que el cachigordico pretendía que tuviera, que él esperaría una rubia de calendario de taller mecánico. Es curiosos cómo vamos copiando lo de los demás países. Yo estaba convencido de que en España éramos la gente más guay de la tierra y no. Nuestra gente imita hasta lo que nunca debió ser imitado. Los Iván Jesús, los Jonatan Mariano con la "y" suplantando a la "j", han sustituído a los Manolos, Juanes, Pedros, Pepes y resto de nombres autóctonos. Halloween ha barrido al día de Difuntos y terminaremos perdiendo no sólo la identidad, sino dando gracias a Dios por ser una copia mala de lo que nos enseñan en las televisiones. Mucho predicar que si lo de la tele basura, que si lo de las telenovelas... y es lo que vende. Como todo se vende y se compra y no hay criterio pasa lo que pasa. Todo ha de ser grande, cuanto más, mejor, aunque no sirva para nada. Ahora, en Navidad, he visto hacer un Belén empleando un buldózer. Gigantesco. Y seguramente horroroso, porque perderá su esencia, que es la intimidad. Pero ése es un concepto que vamos olvidando, es viejo, es fachoso, es "de pueblo". Hay que airear lo más oculto, hacer gala de la ausencia de pudor, enseñar el culo y las lorzas con naturalidad, sin complejos. Sobre todo sin complejos. Nos queremos poco a nosotros mismos, por lo que dicen los patafísicos, y hemos de tenernos mucha más consideración, hemos de acariciarnos, darnos refuerzos positivos, mimarnos, porque nos lo merecemos todo. Así nos va. En cuanto nos sale algo mal, no aguantamos un pelo encima de la ropa y al grito, angustioso oído desde fuera, de: -¿Y para mí, qué? Pataleamos, pateamos la convivencia, rompemos los vínculos, las promesas y hasta la vajilla. Nos hemos hecho de un individualismo feroz. Bueno, se han hecho, que algunos seguimos creyendo en el amor aunque Lucrecio haya dicho que es una losa fúnebre. Como esos dos de ahí delante, todos amorosos. Es lo que tiene. Los chavales se quieren y terminarán saliéndose de la vía verde para tener un encuentro más íntimo, que hasta ahí podríamos llegar. Los dos tan altos, tan guapos, tan bellos: -¡Qué desperdicio!, que diría una chica. El mejor día deciden contraer matrimonio, que se puede. Yo estoy dudando entre declarar mi deseo de contraer matrimonio con una de las Koplowitz o con Botín. Nada de interés, todo muy espiritual Me temo que ambas acciones tendrían el mismo resultado. Es porque no me comprenden, pero ahora, poderse, se puede. Tendré que seguir dándole al pedal.

2007-12-28, 13:27 | 0 comentarios

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