Por sus propios intereses, los grandes almacenes, las grandes superficies y ... los grandes en definitiva, han ido anticipando la Navidad. Poco a poco, pero constantemente. Ya no se conformaban con celebrarla cuando toca, sino que la adelantaros al 22 de diciembre, de modo que la confusión entre Navidad y Lotería fué inmediata. Luego se estiraron algo más y empezaron a celebrarla el 15 de diciembre aún en otoño. Más tarde, el pretexto fué el Día de la Constitución, por lo del puente con la Inmaculada. Ahora ya el 1 de diciembre es Navidad por decreto del El Corte Inglés y sus émulos.
Nos largan al gordo de la barba blanca - que trajo la sinsorguez de Halloween - y nos hacemos cada día un poco más sinsontes, como si imitar las costumbres de otros abandonando las nuestras fuera ejemplo de evolución, de modernidad y, sobre todo, de progreso. Algún día habra que hablar de progreso, progres y progresía...
Pero, a lo que íbamos, que cada vez la Navidad llega antes y, al paso que vamos vendrá el momento en que tengamos al Niño Jesús sietemesino que nos vamos a merecer. Vermos entonces dónde encontramos una incubadora para alojarlo, que no va a ser cuestión de dejarlo que acampe como pueda.
Con la excusa de que los niños disfrutan más de los juguetes cuanto antes los tienen, hemos sustituido a los Reyes Magos, por el tontaina del ¡Jo!, ¡Jo!, ¡Jo! gracias a la magia de la mercadotécnia, de la publicidad y del tragar con todo generalizado y sin analizar mínimamente en lo que nos hemos ido metiendo.
En definitiva, que lo que pretenden los comerciantes, el gobierno y los analistas financieros y económicos es que nos gastemos más de lo que ganamos para que así, endeudados, sigamos trabajando como mulas para sacar adelante al país. Ahora le llaman "fomentar la demanda interna", porque como no exportamos nada, apenas futbolistas, el gasto lo tenemos que hacer nosotros, no va a venir la divisa salvadora desde el exterior. Así que nos dedicamos a no crear riqueza, vamos haciendo pasar el dinero de unas manos -las nuestras - a otras manos, las de los grandes a los que me he referido antes. Pero eso no es enriquecernos más.
Y cuando se publican los datos económicos se nos queda una cara de tontos como la que tendríamos si resultara que el Niño Jesús hubiera sido -como lleva camino de ser, a este paso - sietemesino.
Felices Fiestas.
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