Me hubiera gustado que no hubiera vuelto el Rey a la mesa de la cumbre esa de las narices, pero entiendo que los intereses de España en los países de Hispanoamérica son muchos y eso debe pesar en el ánimo de los dirigentes. A fin de cuentas la política se basa en la economía.
La explicaciones que nos han dado desde el Ministerio de Asuntos Exteriores sobran, porque las cosas quedaron bien claras en las imágenes servidas por televisión. Dicen que "Moncloa" y "La Zarzuela" pactaron la salida y así debe haber sido, pero ha sido el pacto más rápido del mundo porque entre el cabreo -innegable- del Rey y su gesto de levantarse hay un lapso de tiempo tan corto que no da tiempo más que a que Su Majestad dijera "sotto voce" a sus próximos: "Estoy hasta los mismísimos de esta panda de impresentables" y uniendo la acción a la palabra, para evitar decirlo en voz alta, saliera de la sala para expresar su rechazo a las idioteces que decían los Chávez y Ortega.
Blandita la intervención del Presidente. Los energúmenos que tiene enfrente -y a los que tanto adora- no entienden de sutilezas del tipo: "...exijo que a partir de ahora...". A esos hay que hablarles en los términos que pueden entender. Más alto que ellos y más claro también.
De todos modos, no deja de ser chusco ver a Zapatero defendiendo el buen nombre de Aznar... Por mí que se apunte un tanto.
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