Una página en la que quepa todo, incluso la discrepancia, siempre que se escriba con sentido del humor y dentro de los límites de la buena educación.
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> Educación y buenas maneras <

Noto en mi misma mismidad una sensación de estar de vuelta de todo que no me gusta. Interiormente me divierto revisando las cosas que pasan a mi alrededor y, como lo hago internamente, califico sin temores. Da un resultado espectacular. Se queda uno más en paz consigo mismo. Ninguna represión le atenaza y, aunque la revisión la hago con todo el rigor necesario, el calificativo no lo manifiesto por una cuestión de buenas maneras. Si no fuera por las buenas maneras la convivencia resultaría imposible, porque la educación comporta decir la verdad de lo que se piensa y, a veces, uno piensa cada cosa que... Por tanto, las buenas maneras, que en realidad son una forma de hipocresía, se han de poner en acto casi en cada ocasión en la que nos relacionamos con los demás. Claro que no siento ningún remordimiento por manifestarme así porque pienso que los demás hacen, más o menos, lo mismo que yo y que cuando me preguntan todos cautos: -¿Quizás has engordado un poquito?, lo que me están queriendo decir es que me he echado alguna arroba alrededor de la cintura.
Lo cierto es que yo agradezco las buenas maneras en cuanto se refiere a mí y por eso las practico con los demás. Menos cuando alguien se me tira directamente al cuello o, al menos a mí me lo parece. Entonces su yugular y el resto de su físico peligran porque no pararé hasta tener entre las fauces el corazón aún palpitante del maleducado.

2007-11-05, 13:50 | 0 comentarios

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