Miren por donde, este año me he librado de las celebraciones del Halloween de las narices. Parecía que todo el mundo -incluso los niños- estaba más preocupado por la sentencia que leyó el juez Bermúdez (por cierto, qué mal lee el juez). Y una vez leída, todo el mundo a opinar, eso sí, con acatamiento a la voz de la Justicia.
Todo el mundo acata la sentencia, pero nadie está de acuerdo con ella. Unos por unas cosas, otros, por las contrarias.
Las tertulias de la tele echaban humo anoche. Desde el señor Ekaizer conminando al señor Zaplana: "¡Diga usted que de ETA, cero patatero!", mientras el aludido silbaba y miraba al techo, pasando por el señor Sopena, don Enric: "Cuando el PP pierda las elecciones en marzo y el señor Rajoy haya de dedicarse a su profesión, que le proporciona ingresos millonarios (?), habrá de ser el jefe de una banda de detectives" ...o algo así. Una mala leche concentrada que había que verla...
En otro sitio, un abogado poniéndose muy digno y sin dejar hablar a ningún otro contertulio -con lo que su dignidad se iba al carajo a mi modesto entender- a propósito de la alusión de un representante de las víctimas. Todo el mundo en el PP templando gaitas y en el PSOE disparando la de grueso calibre. Y no gloso, adrede, ni al señor Blanco, ni al señor Rubalcaba, que me da la risa. O sea, que no está claro que esté satisfecho ninguno. Porque las víctimas han anunciado recursos. ¿Recursos? ¿A qué? Los hechos que la sentencia considera probados no se recurren y -parece- en los setecientos folios de la sentencia no va a haber resquicio jurídico para meterle el diente.
Así es que, ya tenemos autores materiales condenados y no va a haber límite presupuestario para atender las necesidades de las víctimas. Haya paz. No vayamos a hacer otra "Memez Histérica", que con una, nos sobra.
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