En los tiempos actuales el Estado tiene la obligación de defendernos de quienes pretenden hacer daño a nuestras vidas y a nuestras haciendas, porque pagamos un vasallaje mucho mayordecía yo ayer en comparación con el vasallaje de la Edad Media. Nos afanamos por "tener", y pasamos media vida o más pagando hipotecas, intentando llegar a fin de mes con la cuenta lo menos debilitada posible, hacemos sacrificios de todo tipo, nos privamos de cosas de las que nos gustaría disfrutar, presumimos de "nuestra" casa, de "nuestro" coche, de lo que hemos adquirido poco a poco. Y decimos que es nuestro. Y nos equivocamos. Todo, absolutamente todo lo que tenemos es del Estado y si alguien lo duda, que deje de pagar sus impuestos por lo que tenga. Verá que pronto se ve privado de lo que "adquirió" legalmente.
Lo sensato es hacer lo mismo que hacen los que se dedican a robarnos, con violencia o sin ella. Y por robo habrá que entender el beneficio abusivo, la rapiña pura y dura, la creciente subida de impuestos y toda la retahíla de otras cosas que se les vayan ocurriendo añadir a ustedes.
El ladrón que entra en nuestra casa y se lleva las joyitas de la familia, no paga impuestos por ellas. El robado ha tenido que pagar su valor y la maquila que se ha llevado el Estado. Cuando uno piensa en que los alimentos no elaborados pagan el 7% de impuestos y el resto de bienes que adquirimos, de transacciones comerciales que hacemos, le deja al Estado el 16% neto, empieza a darse cuenta de que estamos viviendo una realidad de legalidad virtual, que depende del humor de los señores que nos gobiernan. Es decir, la Ley es garantía de lo que quieren que sea garantizado y, por lo visto, más vale no ser nadie, no existir legalmente, porque si estás en las listas, estás perdido, ciudadano. Así es que , "de los mandos y de los mulos, cuanto más lejos, más seguros" que decían en Caballería.
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