Tenemos un sistema judicial que es producto de diferentes reformas, contrarreformas, precisiones y añadidos. Es tan complicado entender algo de lo que dicen los jueces, que hay que recurrir a los abogados para poderlo entender.
Entre procedimientos, escritos “elevados a”, autos, diligencias, y términos semejantes, el pobre hombre de a pie no se entera y cuando a él le parece que ha ganado, le han dado un palo de mucha importancia.
Hace seis años y ante la imposibilidad de cobrar de un moroso una importante cantidad de dinero que me debía desde que se pagaba en pesetas, decidí emprender la vía de la reclamación judicial. Gané en todas las instancias posibles de la vía civil y mi abogado me tradujo las sentencias sucesivas según las cuales el sujeto me había de pagar.
El sujeto no pagó y uno de los jueces que intervinieron en el caso –en las poblaciones poco importantes la rotación de jueces es impresionante- decidió el embargo de los bienes del andoba deudor y que los depositara en un almacén bajo mi custodia; pero el prenda decidió seguir trabajando con los camiones, no depositar nada y ni siquiera se presentó al requerimiento de la autoridad judicial. Todo eso a pesar de estar sujeto a embargo.
Decidió entonces Su Señoría que los vehículos objeto del embargo fueran precintados por la Guardia Civil. Parece ser que o los vehículos son invisibles o que los guardias son ciegos, porque no aparecen.
Para resumir: alguien tiene una deuda, esa deuda es reclamada por el acreedor y, ante la negativa del deudor a pagar, se somete la cuestión a la decisión de los tribunales de justicia que fallan a favor del acreedor, pero el deudor sigue sin pagar -¡después de seis años de idas y y venidas judiciales!- y aquí no ha pasado nada.
Bueno, sí ha pasado porque Su Señoría ha decidido poner una querella contra el deudor a la que ¡no puedo tener acceso si no me persono!
En fin, que se hace bueno lo de “pleitos tengas y los ganes”. Si se ha demostrado en todas las instancias que, además de ser reincidente, el “fenómeno” trapichea, hace mil cambalaches, ha seguido trabajando con bienes embargados -ha llegado a destruír bienes que no eran ya suyos- y se ha pasado por el arco del triunfo las resoluciones judiciales. ¿No va siendo hora de que se le “meta mano"? Porque aquí parece que vayan a ganar “los malos” y eso sería como una película que no termina bien, ¿no creen?
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