Cuando a la felonía se añade el menosprecio, cuando a la mentira permanente se añade el insulto, cuando a la injusticia se añade el escarnio, la situación se torna insostenible y el menospreciado, el insultado y el escarnecido ha de tener mucha frialdad intelectual para seguir viviendo, trabajando y actuando de acuerdo con las normas establecidas.
No sé hasta qué punto la peripecia que nos han contado en los medios de comunicación acerca de un sujeto citado por la Audiencia Nacional es cierta, pero tengo para mí que sí lo es y al analizarla me quedo con el terror de la indefensión y el de que alguien se está tomando el rábano de lo que es justo por las hojas de lo que cree que le conviene.
Es muy probable que el tomador del rábano no sepa siquiera lo que le conviene por lo que está demostrando en cada una de las intervenciones que ha tenido; pero algún interés se oculta detrás de tanta permisividad con unos –que son pocos, que estaban muy débiles y que cada vez demuestran que son peores- y con tanta inquina con otros, que son la mitad de los que han de votar en las Generales.
Las cosas de las que hablo están costándole votos y descrédito, disgustos permanentes y enfrentamientos, caída de la popularidad y recelos de los que le tienen que votar. No obstante él sigue adelante con su plan que sólo le aporta cosas negativas. Habrá que hacerse la gran pregunta: ¿por qué sigue con su actitud?
No puede ser por convencimiento moral de que los malos se van a regenerar; no es porque vaya a alcanzar objetivos inalcanzables de otro modo; no es porque el fin a que le lleva su manera de actuar vaya a justificar todos los sacrificios que ha hecho en el altar de la egolatría más absurda. Hay que recordar aquí que ha destrozado el Estado de Derecho, ha convertido a quienes tienen que luchar contra el mal en un cubo de basura, y se ha rodeado por gentes que han seguido los caminos más peregrinos a la hora de realizar la tarea de gobernar; eso sin contar con los que, desde su propio partido, le jalean y le apoyan “blanqueando” cualquiera de sus hazañas, incluso las más abyectas.
Será entonces porque algo tienen los malos que hace que no se atreva a ir en su contra con todas las armas que le proporciona el mandar en una nación con un régimen democrático establecido. Que cada uno piense lo que crea más conveniente.
¿Qué por qué escribo así? Porque no me fío nada de que “los que tienen que luchar contra el mal” sepan quienes son los malos y a lo peor me confunden.
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