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> Incendio <

Ha sucedido un pavoroso incendio en mi pueblo. Como cada incendio, éste ha sido pavoroso. Como cada pueblo de cada una de las personas que somos de pueblo, el mío es el más bonito del mundo, claro.
Pues, miren ustedes por dónde, como consecuencia de unos fortísimos vientos, una torre de alta tensión se vino abajo durante la madrugada y prendió fuego a unos matorrales que, a su vez, comunicaron el fuego a otros matorrales, éstos a unos pinos y así hasta montar un pifostio fenomenal.
Al margen del daño material, al medio ambiente, a la estética del lugar –que va a tardar en volver a ser el más bonito del mundo-, a los pobres árboles, que son seres sensibles al decir de algunos, hay algunas cosas de este suceso que no logro entender.
A las alturas de siglo que estamos, ¿cómo es posible que, ante una situación de viento que puede originar una catástrofe, no “salten los plomos” de la línea? Si se rompe un cable, lo elemental sería que se interrumpiera la corriente por ese cable, ¿no? Si no hay corriente, no hay chispa y si no hay chispa no hay fuego. Es que un razonamiento así me tiene en un auténtico sinvivir.
Algunos testimonios afirman que a la una y media de la madrugada, alguna trasnochadora había avisado a algún teléfono de emergencia. Parece que el sistema está protocolizado, es decir, burocratizado y que es distinto según en qué provincia de la Comunidad tenga lugar el siniestro. Así en Castellón es preceptivo que intervengan los Alcaldes de los Municipios afectados, mientras que en Valencia hay una única autoridad que actúa de inmediato. Otro de esos misterios que hacen que España se parezca cada vez más a un desmembrado Reino de Taifas.
Los bomberos llegaron antes, las primeras brigadas aparecieron a las once de la mañana del día siguiente... para hacer más bien poco salvo mirar cómo se comportaba el fuego yendo de un lado para otro llevado por el viento. Los medios aéreos no podían ni elevarse del suelo a causa de las ráfagas de cien Km/h que batían el lugar del fuego. Yo no sé cómo actúan las brigadas, pero supongo que, una vez avisadas y puestas en orden de trabajo –cosa que debe tener sus dificultades porque a una de las brigadas aún andan buscándola-, lo que deben hacer es cortar monte bajo, hacer cortafuegos de emergencia y cosas así. Al menos es lo que me decía uno de los “entendidos” que había entre los que mirábamos el espectáculo. Y eso lo hubieran podido hacer a pesar del viento... si hubieran tenido medios a su alcance, máquinas retroexcavadoras, motosierras... pero con azadas, escobas y ramas me temo que su labor se torna difícil, de mucho esfuerzo y de escaso provecho.
Hubo un buen acopio de políticos autonómicos y provinciales que se dejaron ver durante las “labores de extinción”
Pasó el día, amainó el viento y, al día siguiente los medios aéreos extinguieron en una hora lo que quedara del fuego.
Un par de días después subí al monte a ver los daños que podía haber hecho el incendio. Antes recabé opiniones de unos y de otros y escuché con atención otras que, sin ser recabadas, me quisieron dar. Es curioso: los más afectos a los políticos que gobiernan ponían de relieve que ^[
afortunadamente hubo mucho viento y lo único que hizo el fuego fue tostar algunos árboles y quemar “maleza”. Para los menos afectos Tensa y el Barranco del Rullo no volverán a ser lo que eran en treinta años y esto se hubiera podido evitar si, como estoy cansado de decir, se hubieran hecho cortafuegos en el monte.
De mi paseo por el monte, tras la quema deduje que:
a) El fuego fue llevado por el fortísimo viento de un lado a otro sin quemar más que monte bajo y algún pino.
b) En los lugares en los que el viento no batió con fuerza –hondonadas, barrancos, recovecos- toda la masa vegetal se hizo cenizas y carbón.
c) No hubo ni un solo trozo de tierra cultivada en el que el fuego llegara a entrar. Ni un solo almendro, pese a llegar el fuego hasta el tronco, ni un olivo fueron quemados en el pavoroso incendio del ocho de marzo de 2007, día de la mujer trabajadora.
Y esa última deducción me hace pensar que si, además de las brigadas forestales, se pagara a la gente para que siguiera cultivando el monte y se pusiera un rebaño de cabras con control del pastor para que paciera en el término municipal de mi pueblo, además de una estampa bucólica ganaríamos en queso de leche de cabra y en prevención de incendios.


2007-03-12, 18:26 | 0 comentarios

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