Ahora, el Señor Presidente del Gobierno, debe cesar al Señor Ministro del Interior por blandito.
Después de la salmodia con que nos ha obsequiado el Señor Pérez Rubalcaba acerca de las razones que le han llevado a dar la orden de... lo que sea –porque él tampoco lo sabe muy bien- para que el asesino convicto de veinticinco personas esté en prisión en su casa por lo que le queda que cumplir de la última condena a tres años – no olvidemos que el asesino YA ha cumplido su deuda con la Justicia por haber matado a veinticinco inocentes – no me queda más por ver, ni por oír. Apaga y vámonos.
Pero lo más gordo del caso, lo que clama al cielo, lo que constituye escarnio sobre irresponsabilidad es que el Ministro haya dicho esta mañana: “A muchos NOS podrá parecer que pasó poco tiempo en prisión”. Y se ha puesto del lado de aquéllos que creemos que el etarra habría de haber cumplido TODO el tiempo de sus condenas, sin beneficio alguno, porque hacerlo de otra manera convierte al Estado de Derecho en pura filfa. Tenía una manera muy fácil de hacer que el preso cumpliera más tiempo de pena y, como de costumbre, no la ha puesto en práctica. Mentir es decir lo contrario de lo que se piensa con intención de engañar. Y el Sr. Rubalcaba ha demostrado a lo largo de su trayectoria política que él ES la mentira.
¿Qué pasaría si ahora todos los presos de las cárceles españolas se declararan en huelga de hambre? Probablemente nada, no nos enteraríamos. ¿Y seguimos deshojando la margarita de si unos u otros en las elecciones? ¡Qué error! Si unos están quemados porque han conseguido aislarlos, otros están descalificados desde el momento mismo en que pedían un Gobierno que no mintiera, cuando lo que había que hacer era ponerse al lado del Gobierno y no sacar réditos electorales de una situación como aquélla que vivimos.
Malos unos, peores los otros... habrá que ver qué soluciones tenemos, porque me temo que el porvenir está del color de la pena.
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