Una página en la que quepa todo, incluso la discrepancia, siempre que se escriba con sentido del humor y dentro de los límites de la buena educación.
Inicio > Historias > Corre, corre, prohíbe, prohíbe...
> Corre, corre, prohíbe, prohíbe... <

Muchas gracias, Señora Espinosa, pero no. No puedo aceptar de ningún modo que se siga preocupando usted por mi salud y la de los míos. Si me apura, ni siquiera debiera preocuparse usted por la de los de mi entorno, pero parece que quiere usted asumir toda la responsabilidad en materia de vida de los votantes de este país, de sus hijos y de los hijos de sus hijos.
Ya nos prohibió fumar en bien de nuestra salud, hizo un conato de prohibir las hamburguesas gordas, ahora quiere meternos en nuestras cabezotas -¡que hay que ver lo tercos que somos!- que prescindamos del vino, que es una bebida peligrosa. A este paso, a base de prohibir va usted a conseguir no que nos alargue la vida pero sí que se nos haga más penosa.
A partir de su sugerencia, yo, que sólo tomaba vino de vez en cuando, voy a tomarlo en todas las comidas. Además, voy a encender un puro en lugar público (ojo, a encenderlo, no a fumarlo) cada vez que tenga ganas u ocasión y, por supuesto, voy a pasar por las hamburgueserías a pedir hamburguesas gordas para dárselas como limosna a los pobres de pedir que encuentre por la calle, que a esos les hace falta cualquier aporte nutritivo.
Lo suyo, señora, es de juzgado de guardia y sólo comparable a otro prohibidor nato, el señor Director General de Tráfico, don Pere Navarro. Si el acaso los hubiera puesto próximos y hubiera hecho el amor que constituyeran pareja habrían tenido hijitos con una señal de dirección prohibida por cara y otra de prohibido estacionar en la espalda. ¡Qué barbaridad!
Hágame un favor, se lo suplico, dedíquese a cosas serias y despreocúpese del libre albedrío de cada cual. Déjese de nimiedades como las que ha venido tratando y procure que los servicios que sean de su competencia se actualicen, funcionen bien, al servicio de los ciudadanos, y no sean empleados como arma de confrontación política
Dicen los señores políticos que el país está crispado y no aciertan en el diagnóstico. Lo que pasa es que la ciudadanía está cabreada, harta, acosada, zaherida, minusvalorada, minimizada, escaldada, puteada y con una sensación de ahogo que se la proporciona el hecho de que parece que todo está prohibido. Desde la Iglesia Tridentina de los años 50 no había visto un servidor de ustedes a nadie con tantas ganas de prohibir como ustedes dos. Una sugerencia señora Espinosa. Prohíbanse usted y el señor Navarro y verá cómo se llenan de felicidad las caras de la mayor parte de los españolitos de a pie.

2007-02-02, 18:59 | 1 comentarios

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://rimero.blogalia.com//trackbacks/46816

Comentarios

1
De: jose Fecha: 2007-02-03 00:16

"No sé si eso me alargará la vida; de lo que estoy seguro es de que la vida me parecerá más larga"
(Del autor del 95% de las frases citables)



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 38.103.63.60 (5d9a038363)
Comentario


Cosas viejas
<Agosto 2008
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31
             

Documentos

Categoras

Blogalia

Blogalia

Rigel