Sólo a un tipo tan genial como Alvite, se le puede ocurrir la demasía de atribuír al Gobierno la pretensión de prohibir la práctica de la aviación al aire libre “para evitar riesgos”.
Es tan acertada la frase que aún me duelen las mandíbulas de tanto que me he reído con ella. Por lo general, el escritor tiene una gracia especial para poner de relieve los absurdos con que nos encontramos día a día, las contradicciones en las que caemos, los despropósitos que se comenten del modo más inocente, pero en este caso va más allá de lo ingenioso para llegar al fondo de la cuestión: “Con Franco estaba mal visto aspirar a la libertad, pero con lo que sudamos para conseguirla, ahora resulta que está mal visto emplearla”.
Tiene más razón que un santo; fumar, comer, traspasar los límites de velocidad, hablar por teléfono, orientarse mediante GPS y un abundante etcétera de cosas que suponen más que libertad simple opción vital, están mal vistas y la sociedad, borrega ella, se empeña en seguir los dictados de quienes quieren que estén mal vistas.
Una sociedad formada por indivíduos de mente abierta no sucumbe a los dictados de las televisiones, de la prensa que la teledirige ni de cuatro “formadores de opinión” a los que una sociedad borreguil, adocenada y lela, deja la tarea de pensar por ella mientras traga los carros y carretas que quieren endilgarle.
Es viejo, más que la tos, el pensamiento de que a ningún Gobierno le interesa tener un pueblo formado. ¿Será por eso que caemos de Ley de Enseñanza en Ley de Enseñanza sin poderlo remediar? ¿No estarán intentando atocinarnos con sus planteamientos patafísicos?
Vivimos sin plantearnos las más elementales cuestiones éticas y de espaldas a la estética. A nuestro alrededor el hedonismo, el placer inmediato, el “todo vale” para pasarlo mejor, arrinconan a cuanto signifique esfuerzo, valor, progresión, constancia.
Y como coartada suprema ese “todos lo hacen” que indica la gran indigencia intelectual de quienes tal cosa dicen para justificar sus apetencias. ¿Qué esas apetencias son legales? Nadie lo duda, pero ¿son legítimas?
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