¡Menudo repaso le dio el Sr. Rajoy al Sr. Rodríguez Zapatero en el Congreso! La primera vez que subió el Presidente para responder daba la impresión de que le habían dado una mano de sopapos y de que estaba sonado. Claro que, esa impresión era cierta. El Sr. Presidente está sonado de natural. A veces, cuando ha descansado bien y no tiene noticias malas que llevarse al ánimo, se espabila algo dentro de su natural estado de confusión mental; pero ocurre con escasa frecuencia.
Lo más normal en él es que empiece a decir una frase rebuscada –que él estima bella- vacía de contenido –aunque él la intente decir como si fuera la quintaesencia del pensamiento- pero se interrumpa y empiece a trastabillar vagando de un concepto inane a otro insulso para terminar no habiendo dicho nada durante el período de tiempo –largo siempre- de su alocución. Sigue al pie de la letra el consejo de: “seamos confusos ya que es imposible que seamos profundos”.
Dirán ustedes que tengo manía con el Presidente y acertarán. Me cae mal desde los tiempos en que siendo oposición no hizo oposición o la hizo como para reírse. Luego, de mandatario máximo, me ha ido defraudando a medida que ha ido tomando decisiones. Me ha parecido mentiroso, falaz y traidor. Ha desecho cosas -para volver a hacerlas mal- que nunca podrán volver a ser como lo eran antes, cuando estaban bien. Ha aplicado el principio de que “el fin justifica los medios” sin pararse en barras. Se ha rodeado de gente tan ruin como la Sra. Narbona, la Sra. Espinosa, la Sra. Calvo, el Sr. Blanco, el Sr. Montilla, el Sr. Pumpido y otros, que han pasado de ser de risa a ser de miedo, porque han tocado poder y lo han ejercido mal. Creo que a todos les corresponde una jubilación anticipada... lejos de cualquier ámbito de decisión. También al Sr. Rubalcaba, pero a éste por malo, no por tonto.
Dentro de la penuria de hombres de Estado que padecemos, mucho más perniciosa que la pertinaz sequía, es el peor de los posibles, y no estoy pretendiendo decir con esto que sea “hombre de Estado” aunque sea malo. Su asustante falta de formación en lo más básico es sólo comparable con su impudicia moral.
Ésta es una opinión como otra cualquiera, pero es la mía, éste es mi blog, y “no he de callar por más que con el dedo...” Así es que por mí, que el Sr. Rodríguez Zapatero convoque elecciones anticipadas. O que no lo haga, porque no pienso votar. A fin de cuentas no me fío de ninguno de los presumibles candidatos sean de la formación política que sean...
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