Esperaba yo más lío en la red a propósito de la última intervención de los Señores Zapatero y Rajoy en el Congreso.
No sé si el hecho es debido a desinterés por las cosas de la política o a hastío por las mismas cosas.
En mi condición actual me puedo permitir el lujo de perder el tiempo y de distraerme a la vez, contemplando cómo se tiran los trastos a la cabeza nuestros más conspícuos representantes políticos y cómo son jaleados por los representantes de la soberanía nacional, que ¡menuda tropa!
Andaba el Sr. Presidente inventándose un nuevo sistema de colaboración para acabar con ETA y pidiendo al PP que le apoyara. Perplejo me quedé. Resulta que el mismo que ha propugnado apartar de cualquier conciliábulo político al partido de la oposición le pide ahora, cuando se demuestra que ha metido la pata hasta más arriba del corvejón, que le eche una mano. Y, claro, el otro contesta que para qué quieren ahora su ayuda.
Porque la cosa tiene bemoles: desde el inicio –accidentado inicio- de la legislatura, viene el PP diciendo que ése –el del pacto con los terroristas propugnado por todos los demás- no es el camino para acabar con ETA. Y los demás, que sí. Demuestra la ETA que los del PP tienen razón y resulta que los demás les achacan la culpa de casi todo. Todavía no les han imputado la muerte de Favila pero los tachan de osos.
En el debate se advirtió que había uno que abusaba del otro y éste abusaba de decir que él había sido el autor del Pacto que defendía el uno para luchar contra el terrorismo. No sé cuántas veces lo repitió. Al final consiguió lo que se esperaba que consiguiera: que todos, incluso los suyos, se dieran cuenta de que es un incapaz metido a gobernar por una serie de circunstancias cuando menos extrañas y no aclaradas aún. También se esgrimió el argumento de que su posición de Presidente del Gobierno se debía al voto de no sé cuántos millones de españoles, cosa muy cierta y que lo único que demuestra es que, contrariamente a lo que dicen los defensores de la democracia a ojos cerrados, los pueblos también se equivocan. Rectificar es de sabios.
Ahora, de nuevo se marea la perdiz y se vuelve a intentar hacer pasar por negro lo que es blanco; pero sin la misma convicción. Incluso el Sr. Ministro del Interior que es un Maquiavelo cántabro de donde el agua, y que tiene más vueltas que el Puerto de Los Leones se ha quedado mudo ante la putada que ETA ha gastado a quienes estaban negociando con ella. Y no valen cataplasmas ni paños calientes. La cosa de las conversaciones debe terminar y acabar con ETA con la Ley en la mano y haciendo actuar a la Policía y a la Justicia.
En lo interno, el debate sirvió para dejar claro, una vez más, que el Sr. Presidente del Gobierno no tiene ni media bofetada parlamentaria y que el líder de la oposición está bastante más preparado que él en estas lides. En resumen una goleada mayor al Gobierno que la del Geta al Valencia. Y el noble pueblo español mirándose el ombligo.
¡Aleluya!
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