Yo creo que ya está bien de cachondeo con lo de la ETA y lo de Batasuna dando marcha al Gobierno que preside, como nadie lo ha hecho hasta ahora, D. José Luis Rodríguez Zapatero. Ya está bien de que lo blanco pretenda hacérnoslo pasar por negro y viceversa. El trío formado por el Presidente, la Vicepresidente Primera y el Ministro del Interior, con la colaboración especial del Sr. Blanco, está consiguiendo que a los españoles se nos atragante la política..., si es que es política lo que ellos están haciendo.
Supongamos que estaban llenos de buenas intenciones y que querían acabar con los atentados. Supongamos que no se habían dado cuenta hasta ahora de que lo que quería ETA, bajo el barniz de Batasuna, era rearmarse cuando estaban al borde del K.O. Supongamos también que no hacemos caso de las baladronadas etarras y una vez supuesto todo eso, contemplemos un atentado con resultado de dos muertes y los estragos producidos a los bienes y contemplemos, también, cómo, días después ETA decide que el alto el fuego ese que se inventó, sigue. ¿Y lo de las bombas qué ha sido? ¿Una bromita? ¿O es que aquí se hace lo que los que quebrantan la Ley quieren?
Luego de haber contemplado lo que he comentado más arriba, cojamos el pañuelo y ¡hala!, a llorar.
A llorar por el dolor por las víctimas, a llorar por el estado de inseguridad en el que nos han metido trescientos descabezados y tres tontos, a llorar porque cada país tiene el Gobierno que se merece y a llorar porque no se le ve la salida a esto.
Parece que el sistema que mejores resultados ha dado para acabar con ETA consiste en la presión de la policía, que para eso está, y la respuesta en los Tribunales del Estado de Derecho; pero como ése fue el camino que eligió el PP, el PSOE no quiere ni oír hablar de él. Hoy, la Vicepresidente del Gobierno ha dicho que lo del Pacto contra el terrorismo era “un papelito”. Ayer, el Ministro del Interior se vanagloriaba de que el pacto lo propusieron ellos. Mañana... Dios dirá. Mientras tanto y cada vez que se sale de España, dan más ganas de no volver.
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